jueves, 8 de septiembre de 2011

Una fabriexperiencia: Capítulo II

¿Qué hacer cuando uno no sabe qué hacer?,
por Cristóbal G. Méndez (cgmendex@gmail.com)

Me pidieron que escribiera mi experiencia en la Fabricicleta para publicarlo en la web. Lo primero que recordé fue por qué me acerqué a la Asamblea de Villa Urquiza para conocer a este grupo autónomo que funcionaba compartiendo su interés por las bicicletas, y claramente la respuesta fue: “Necesito liberarme del yugo del transporte público que está cada vez más intransitable, tanto por la inoperabilidad del sistema como por la mala vibración de los vecinos de la gran ciudad”.

Estando en la Huerta de Saavedra, se acercó un chico en bicicleta con un cartelito que decía “Un auto menos”… Qué simpático, pensé. Comentó que estaba funcionando un Taller de Ciclomecánica en Villurca bajo el nombre Fabricicleta y que se juntaban a pedalear todos juntos bajo el nombre “La masa crítica”… Qué simpático, pensé.

Continué con mi rutina citadina, ir a trabajar, ir a cursar, hasta que se me presentó el problema: los pedales de la playera que me habían prestado estaban cada vez más pesados. La situación se agravó hasta que identifiqué que algo estaba roto de la rueda trasera. Bueno, tengo que ir al bicicletero del barrio! Le llevé la bici y me sentenció “Tenés la masa rota, esto te va salir 150 pesos”, tragué saliva.

La realidad económica me golpeó y la imposibilidad de trasladarme me hizo tener la necesidad de solucionar el problema por otro lado. Recordé el nombre “Fabricicleta” y luego de intentos fallidos con los días y horarios en los que funcionaba, me acerqué.

Entré por primera vez con la rueda en la mano, y me encontré con muchas bicicletas de lo más bonitas y coloridas, con sus respectivos canastitos verdes y cartelitos de unos autos menos. En ese pasillo se veía gente que iba y venía con herramientas en las manos engrasadas. Me saludaron antes de que pueda emitir palabra, como si fuera habitué. Un chico que había visto en la defensa del Río en Vicente López me ofreció un mate y mirando la rueda trasera dijo “ah, bueeno, tenés la masa hecha mierda!”. Le pregunté por lo que tenía que hacer y me dijo una respuesta muy clara, “cambiar la masa, comprate una shimano o una falcon que es más barata pero se la banca, y después de desarmar los rayos tenés que volver a colocarlos en la masa nueva”.

Un nuevo desafío se me presentaba: sacar los rayos. Comencé a hacerlo mientras observaba el lugar y los seres que lo habitaban, no hay nada mejor para conocer la dinámica de los espacios que sentarse en un costadito a sacarle los rayos a una rueda. Pasaban y me miraban, algunos se animban a comentar “en qué laburito te estás metiendo”, “es la primera vez que radias una llanta”, “no querés empezar por cambiar un pedalín?”, “querés un mate?”. Opté por el mate, y con los rayos en una mano y la masa destruída en la otra, comencé a deambular por el lugar... entrando al taller...parecía una sala de operaciones post apocalíptica, con pedazos reciclados de distintas partes de bicicletas, todo ordenado en cajas, herramientas en un tablero claro y muchas veces incompleto, se escuchaban comenetarios del tipo “en dónde me dijiste que tenía que poner esta pieza”, “alguien está usando la llave del 15?”, “quién está cambiando un horquilla?”… “querés un mate?”. Entre mates y manos engrasadas, me fui sintiendo más cómodo y me fui dando cuenta que estaban todos en la misma frecuencia, compartiendo conocimientos que se construían colectivamente, con la experiencia de otros, desde el respeto y con la paciencia que solamente el amor por las bicicletas les brindaba, con la conciencia de que el cambio se podía hacer desde el ejemplo de pedalear para transportarse, bajo el frío o la lluvia, pero siempre con una sonrisa en la cara, sintiendo la brisa de la libertad de poder ir de un punto al otro sin nada más que una bici.

Luego de comprar la masa nueva, mi paciencia no pudo con mi genio (por no poder ir el martes, esperar una semana para cambiar los rayos era demasiado), busqué por internet “cómo radiar una masa” y me adentré en la experiencia de la auto-escuela. Luego de varios intentos, pude armar la rueda y orgulloso, esperando hasta el sábado, fui a mostrarle a mis maestros la obra. Me preguntaron si la había armado yo solo, y les dije que fue con la ayuda de un gallego y un yanqui en internet.

Centrando la rueda, con mucha paciencia, se iban acercando personas que miraban la obra y me felicitaban o me recomendaban ajustar más de un lado que del otro. Escuché al lado a unos chicos que estaban viendo que tenían una rueda rota, me hacían acordar a alguien... les dije “Me parece que tenés la masa rota, fijate cómo está ahí, tendrías que desarmarla sacándole los rayos con esa herramienta y comprar un repuesto, luego volver a radiarla y centrarla”. En ese momento entendí la Fabricicleta, es un espacio en donde el conocimiento gira, y a través de la cinética se hace más fuerte y genera nuevas experiencias construidas colectivamente y sin dinero!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Niño, mi niño, vendrás en primavera y con pedal.

Comenzando el mes de Septiembre, La Fabricicleta abre una nueva convocatoria. Debido a la gran cantidad de velocípedos abandonados y en estado de descomposición que los usuarios menores de edad dejan de utilizar por su inagotable crecer estamos dispuestos y dispuestas a todo.

La idea es recibir bicicletas para niños para revivir, restaurar, reciclar y regalar posteriormente en sorteos en distintos espacios las bicicletas para niños. Todos están invitados a venir a ayudar y reparar las bicicletas para que sean andables para los pequeños que las vayan a utilizar próximamente. Pueden venir en los horarios de La Fabri a aprender distintas cuestiones mecánicas con éstas bicis y de paso seguir ayudando en el circuito del bicicletismo para todos.

A finales de mes estamos planeando una actividad donde todo el barrio de Villa Urquiza y aledaños podrá participar de la primer experiencia bicicletista para niños de La Fabricicleta. ¡Estén atentos!

Los horarios de La Fabri son Martes de 18 a 20hs y Sábados de 16 a 20hs. ¡Los esperamos!

martes, 23 de agosto de 2011

Una fabriexperiencia: Capítulo I.

Publicamos a continuación la primer 'Fabriexperiencia' por Juan, el de las tortas caseras ricas entre otras alegrías.

Mi experiencia en "La Fabribicicleta", por Juan

Al menos un lugar entre otros, una rendija en la ciudad social. Paren las orejas de conejos, y vean que existen personas voluntariosas, alegre comunidad, y que lo que uno escriba resuene como al escuchar una canción de esas que vibras (Camarón de la Isla), así de intenso o quien te guste, o que revientes. Acá hay sentimiento. Vale el tiempo de compartir y darse unas volteretas con los velocípedos, comúnmente llamados bicicletas. Entonces relato algo de mi experiencia de pasar por aquí.

Caí con una bici vieja, que la tenía tirada en un galpón en el campo como esas cosas que ya están desechadas, olvidadas carentes de movimiento, que a uno le cuesta imaginar que puede rehacer algo con ella. Algún músico dijo alguna vez que no hay que conformarse con lo sutil y grotesco de las cosas y así entre los vientos sonaba su saxofón. "¡A restaurarla!", me dije, y basta proponérselo en esta vida de haceres y quehaceres. Más de treinta años en el mismo lugar, sufriendo tutas las inclemencias del tiempo. Aun conservaba su estilo inglés: lo único que conservaba. Digo "bici" dado que se asemejaba a lo que uno comúnmente piensa que es una bicicleta (Libertad y tiempo) pero en realidad estaba destartalada. Le faltaban partes, pero lo más importante supongo fue que pensé en ella. Siempre pienso en ella, en su silueta. Como decía Leopoldo Marechal: "más linda que dos amaneceres juntos" (aunque se refería a una mujer).

Y bueno, a lo mejor podría servirle a alguien, alguien se enamoraría de ella, ya que ella, no estaba enamorada de mi. Su fin: reintegrarse al sopor de un cuerpo, y trasladarlo. Así que un sábado me la cargué al hombro lo que algún día sería una bici. En la taller encontré, “ese no sé que de estar abierto”, lo lindo y trabajoso de aprender. Les cuento que ni sabía lo que era un piñón o cómo funcionaba y hasta llegué a emparchar una cámara más de cuatro veces por no saber como hacerlo: ni el sentido común me acompañaba. Mate va mate viene fui encontrando la mayor parte de repuestos y partes originales que le faltaban, en diferentes rincones del taller de “lafabribicicleta”. Estaban allí dispuestos, más gente bien heterogénea, despojados, que dan si importar lo que reciben.

La cuestión interesante en esto es que hoy la cleta anda, me transporta así con los cabellos al viento, acá si en muchos sentidos. Tiene una belleza particular esa que hace al paso de los años y eso que aún se mantiene firme en óxido... claro que tengo que seguir reparando en ella.

lunes, 15 de agosto de 2011

Traumas solucionados.

Los traumas de los bicicletistas que se acercaron al Taller Popular de Villa Urquiza "La Fabricicleta" pudieron ser trabajados por el profesional Santy Oliver. Se respondieron preguntas y dudas sobre diferentes traumas de ciclomecánica como así también se intercambiaron recomendaciones en el cuidado y el uso de la bicicleta.

Así un nuevo taller especial de La Fabricicleta se dio a lugar en la Asamblea de Villa Urquiza. Próximamente más información sobre nuevos talleres y actividades especiales de La Fabricicleta.

¡Muchas gracias a todos los que participaron!

Las fotografías son del socio ilustre Ale Del Cerro.


lunes, 8 de agosto de 2011

El más cuerdo es el más delirante.

¿Estás harto o harta de llevar la bicicleta a una bicicletería y no saber qué es lo que está pasando con tu amiga con ruedas cuando la llevan dentro? ¿Querés saber por qué siempre se te aflojan los frenos, se te desregulan los cambios y qué es ese 'crack' que hace el pedal? ¿Querés saber si a la cadena se le pone aceite, WD40, kerosén o salsa rosa para que ande bien? ¿Querés saber cuál es la mejor altura para acomodar el asiento, cómo se ata una bici para no romper los rayos de la rueda con la U y otras millones de respuestas?

El médico de bicicletas Santy Oliver nos visitará nuevamente en La Fabricicleta el sábado con una nueva propuesta. Haciendo uso de su delantal blanco, contestará preguntas de los presentes sobre diferentes dudas de ciclomecánica.

Vecino, vecina, no sea vergonzoso y pregunte que obtendrá una respuesta, ¡éste sábado en La Fabricicleta!


domingo, 7 de agosto de 2011

Orgullo Bicicletista

Por una súper especial excepción la editora irresponsable de La Revista Bicicletista: Manuela Donnet nos permite reproducir unas páginas del nº XIX

El Tándem - Capítulo I

por Andrés

En la fabricicleta estamos haciendo un tándem, o una bicicleta doble. Es una bicicleta para dos personas, una adelante (el capitán, le dicen los entendidos) y otro atrás (el fogonero).

En el tándem pensamos andar con los que quieran sumarse a la aventura compartida de navegar la ciudad y también tenemos ganas de invitar especialmente  a algunas personas que por un motivo u otro no andan en bicicleta. Por ejemplo adultos que no saben andar en bici por sus propios medios y también personas que por algún motivo no pueden hacerlo solos, por ejemplo personas ciegas.

Acá aparece un aspecto para empezar a pensar, porque el tándem no es solo una bici doble, sino que propone desde sí, un uso compartido, no es como llevar a alguien en el portaequipaje, sino que es invitar a alguien a ser parte del esfuerzo y de la experiencia de pedalear. Dicen por ahí que el tándem sirve para igualar, porque por ejemplo se puede hacer un paseo entre personas con diferente estado de entrenamiento, sin tener que someter al menos entrenado a seguirle el ritmo al que tiene mejores posibilidades en el velociclo.

Estos días en que conseguimos los dos cuadros para hacer uno, estuvimos charlando un poco de que cosas nos sucedían con este proyecto, fueron pensamientos como se dice, al voleo, mas desde la intuición y el deseo que desde el conocimiento del tándem, de hecho, la mayoría de nosotros no a usado en su vida un tánden. La aventura entonces también será iniciativa para nosotros.

1+1=1 - Nace un tándem en La Fabricicleta -11

En esos primeros días, fui con mi bici a un espacio cerrado (una cancha de papi fútbol) para encontrarme con algunos amigos con los que juego al bici polo y mientras esperaba (la cancha estaba totalmente vacía) empecé a pensar como seria andar en bicicleta sin ver los posibles obstáculos, cosa que muchas veces practico cerrando los ojos mientras conduzco (solo para probar la sensación) la cuestión es que a diferencia del resto de las veces, en la cancha pude andar en la bicicleta y doblar para un lado y para el otro. La sensación de la curva se registra con el cuerpo (fue lo primero que me vino a la cabeza) y realmente, la experiencia de doblar andando en bici con los ojos cerrados, es algo que sobre todo se percibe en el estomago, como una sensación de vértigo, que provoca cierto malestar al principio, pero que luego de repetirlo algunas veces ya no asusta tanto.

Sobre esto pensamos que deberíamos trabajar, porque si invitamos a una persona invidente a pasear, es necesario que podamos pensar desde su lugar de invidente, para poderlo acompañar desde un lugar mas empatico.

1+1=1 - Nace un tándem en La Fabricicleta -6

Le estuve contando de este proyecto a alguien que nada tiene que ver con las bicicletas, no las usa y tampoco le interesa hacerlo, según me cuenta… Le dije que uno será los ojos del otro, parque quizás al principio lo que pensaba era un poco generarle la posibilidad a otro de andar en bicicleta, como si la manera de pensar esto fuese desde una persona experimentada en el uso de la bici ayudando a otro que no ha hecho ese camino aun, pero en medio de la explicación, mi interlocutor me dijo, por ejemplo, adelante puede ir una persona que puede ver pero que no oye y atrás una que no vea pero que oiga. No se si esa es la idea del tándem que estamos haciendo pero no se puede negar que el proyecto ya esta inspirando a otros….

continuará...
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de yapa:
  • más fotos sobre la construcción de este tándem en este álbum
  • mucha data sobre Tándems en TangoTándem.org